—Luna. —Farit Sonrió. La azabache no demostró nada, aunque por dentro estaba querido decirle muchas cosas que pensaba, tuvo que morderse la lengua para no hacerlo—. Creí que estabas descansando —dijo mientras Eliza no se despegaba de su lado ni un centímetro y miraba a la rubia de forma curiosa.
Luna miró a la aludida de arriba a abajo, de forma penetrante, la chica llevaba un vestido corto floreado que mantenía un escote lo suficiente prominente para dejar embobado a cualquier hombre, era com