Confiaba en él, pero no en ella y sabía que en cualquier momento haría algo para volver a seducirlo.
Miró su reloj, eran las 12 de la mañana. Farit no respondía sus mensajes y el último que había recibido solo decía que llegaría tarde, los celos eran un mal aliado en ese momento.
—Cálmate Luna, él debe estar trabajando… mientras Eliza trata de seducirlo con el corto vestido que se puso esa mañana. —Apretó sus puños al recordar la clase de ropa provocativa que usaba la peli naranja.
Se paró sobr