Ambos se entregarían por completo, sin ataduras, sus labios se unieron de nuevo, quería contemplarla y adorarla, que ese momento durara para siempre.
—Te amo Farit. —Luna dijo y como si esas palabras fueran mágicas, hicieron extender una gran felicidad sobre el pecho del aludido. ¿Podía ser más feliz en ese momento?
—Yo también te amo Luna. —Acarició su rostro con tanta ternura mientras iba meneando sus caderas, enterrándose lentamente en su interior, recordando que esa sería su primera vez.
Lu