—Narra Siria—
—Ahhh… Casius… ¡Dios! —Gimo, mientras sus estocadas comienzan a acelerarse gradualmente. No sé si sea por la hipersensibilidad producida por mi embarazo, pero en definitiva me siento en las nubes
Casius no dice nada y su respiración se agita. Inconscientemente dejó caer mi cabeza hacia atrás y, cuando vuelvo a levantarla veo su rostro y noto que el solo quiere más, mucho más y no se detendrá hasta obtenerlo
De a poco se entierra en mi con más intensidad, mientras mi palpitante fe