—¡¿Qué?!— Bramo alterada.
—Conserva la calma por favor, creo saber lo que está ocurriendo, ¿Por qué no vamos a la cocina, nos tomamos un té y nos sentamos?— Farfulla Solaria levantando ambas manos en son de paz.
—¡No quiero ningún té! ¡Necesito respuestas ahora mismo!— Grito desesperada, haciendo relucir mis ojos licántropos.
—Siria, te pido que conserves la calma— Exige la castaña —Sé que estás asustada, pero debes darnos la oportunidad de explicarte el porqué de todo esto.
(***)
Sara, Solaria