En menos de una fracción de segundo, la habitación se convirtió en un total caos, antes de poder darme cuenta, las filosas garras de Lucas se habían impactado contra mi cara haciéndome girar sobre mi eje para intentar protegerme, pero fue demasiado tarde, ya había alcanzado a rasgar la fina piel de mi rostro provocando que tres líneas de sangre comenzaran a recorrer mi mejilla inmediatamente.
Casi como si el olor a sangre hubiese desatado a la bestia salvaje que vive dentro de Casius, este per