Mundo ficciónIniciar sesión— Cham, cham, cham — llamaba Milenka con insistencia a la puerta de Itzam — ¿Ya despertaste? Es hora de irnos.
Milenka, que estaba pegada a la puerta, por poco se va de boca cuando esta se abrió de golpe. Un adormilado y malhumorado Itzam apareció tras ella.
— Son las siete de la mañana — señaló con evidente molestia.
— Al que madruga, Dios lo ayuda — respondió ella co







