Mundo ficciónIniciar sesión—- Eres divina — exclamó Itzam en un jadeo maravillado, con la imagen de Milen montada sobre él, contoneando su cadera, sus labios entreabiertos, jadeando su nombre, el ligero sudor sobre su frente y el rubor en sus mejillas lo volvía loco, llevando al extremo más alto de placer.
Clavo sus dedos sobre sus glúteos acelerando el ritmo de ella. Un calor delicioso comenzó a cubrir el cuerpo de M







