El timbre sonó, cortando la tranquilidad de la tarde como un cuchillo. El corazón me dio un vuelco. No sabía por qué, pero sentí un escalofrío recorriéndome la espalda. Me limpié las manos en el delantal y caminé hacia la puerta.
Abrí, y el mundo pareció detenerse.
Allí estaba Ford, el hermano mayor de mi marido. El hombre al que no había visto de cerca en años.
Antes de conocer a mi esposo, Owen, Ford era mío. Tuvimos una relación secreta e intensa. Fue mi primer amor de verdad, el que me p