Caí en un sueño profundo y pesado después de la ducha. Era esa clase de sueño que se siente como si te estuvieras ahogando. Cuando mis ojos finalmente se abrieron, la habitación estaba envuelta en sombras densas y anaranjadas. Me senté, con la cabeza dándome vueltas, y miré el reloj de la pared.
Era de noche.
La realidad me golpeó como un impacto físico. El tiempo corría. Solo me quedaban unas pocas horas de mis noventa y seis. En la cafetería, mis amigos y mi familia debían de estar volviénd