Mundo ficciónIniciar sesiónDespecho.
Lunes por la tarde y me encontraba con el mismo humor de perros del sábado en la noche cuando Livie me había dejado. Esa noche no había podido dormir mucho y cuando llegué al trabajo, lo hice en piloto automático.
Mi característico buen humor había brillado por su ausencia y los clientes lo habían dejado en claro. Había partido dos caratulas al intentar colocarles el sensor antirrobo y había bloquead







