La comprensión dejó de comportarse como un acto de revelación y pasó a sentirse como una adaptación forzada del sistema a nuestra propia capacidad de lectura, como si cada nivel de conciencia que alcanzábamos no abriera una puerta nueva, sino que activara inmediatamente un ajuste más preciso en la forma en que esa misma comprensión podía existir sin desestabilizar el conjunto.
No era descubrimiento.
Era reconfiguración en tiempo real de lo que el sistema permitía que entendiéramos sin romper su