Mundo ficciónIniciar sesiónLa limusina atravesaba las calles de Polanco con la eficiencia silenciosa de un depredador acechando territorio conocido.
Eva mantenía la mirada fija en la ventanilla, observando cómo los edificios de lujo desfilaban en un borrón de cristal y concreto que no lograba distraerla del peso de la presencia masculina a su lado. El espacio entre ella y Damián en el asiento de cuero italiano parecía medirse en kilómetros en lugar de centímetros,







