Eileen Williams.
Observé a mi pequeño Derek, cuando salió de los brazos de Axel y se acercó a los de su padre, aunque no tan efusivamente como lo había hecho mi pequeña Alana, quien hizo lo mismo que su hermanito y se lanzó también a los brazos de Axel, con el mismo entusiasmo que lo había hecho con su padre.
— ¡Tiiioooo, Axelllll! — gritó mientras lo abrazaba cariñosamente y lo llenaba de besos, al igual que había hecho con su padre.
Ambos hombres cruzaron sus miradas retadoramente.