Eileen Williams.
La próxima quimio de Alana, llegó y sus secuelas fueron más duras que la anterior – mi pequeña bebé se quejaba del dolor. Mis lágrimas corrían por mi rostro y Axel, estaba consternado en una silla con su cabeza entre sus manos, le dolía escuchar los quejidos de mi hija, a veces no lo soportaba y salía de la habitación, al rato volvía a ingresar hacía lo mismo y volvía a salir, era extraño para mí notarlo en ese estado, estaba acostumbrada a verlo siempre engrandecido planifican