CAPÍTULO 50. La vida correcta
Gabriel abrió los ojos, o al menos creyó que lo hacía, pero era como si tuviera una película oscura sobre ellos. A su lado las voces no cesaban.
—¿Todavía crees que va a sobrevivir? —decía una.
—Ya pasó una semana, si no se ha muerto hasta ahora, no creo que se muera, pero no esperes que despierte de un día para el otro, después de todo, le lanzaste un maldito misil —decía alguien más.
—Pues debió morirse, pero ahí sigue, aferrado a la vida… Bueno, peor para él, porque yo necesito información,