CAPÍTULO 18. No puedo serlo...
Un nudo en la garganta era poco, para un hombre que imaginaba todo lo que significaban aquellas marcas.
—¡No es nada, te dije! —insistió Marianne alejándose y usando la misma tela para presionarla contra el corte—. Tuve un accidente cuando era niña, solo son viejas cicatrices.
Gabriel arrugo el ceño, pero la verdad era que ya no le creía ni una sola palabra sobre eso.
—Marianne…
—¡Quiero irme! —dijo ella nerviosa—. La gente está viniendo… Por favor vámonos.
El guardaespaldas apretó los puños y