—por favor... Siento que me quemo— Cielo arquea su espalda, dejándose llevar por la caricia de su esposo, el cual a la perfección divaga sus dedos en aquella humedad, aquel manjar que solo él podrá disfrutar
Aarón no lo pudo evitar, ver a Cielo la mirada con la perversa, y sus labios entreabiertos, hizo que la besara ingresando su lengua en ella a la perfección, pero el capitán se está resistiendo, no quiere ser tan bestia, pero lastimosamente sus deseos profundos lo hace romper el vestido de C