—¡Lo sabía! sabía que de una u otra forma ese maldito infeliz no iba a quedarse de brazos cruzados, siempre los he odiado— confiesa Zamir algo perdido en sus pensamientos y al lado de la persona que le enseña el cuerpo de su fiel hombre conocido como Duque
—señor, nosotros somos una mafia, parte de su familia también, aunque ellos solo se encargan del tráfico de armas, sin embargo, la manera en la que se han ensañado con el Duque es algo que pocas veces he visto— habla uno de los tantos cómplic