El CEO creía que por su rechazo la madre de sus hijos podía lastimarse, estaba tocando la puerta para cerciorarse que ella estuviera bien, nunca se había sentido tan vigilado como en estos momentos estaba por Drago, ese mellizo era cosa seria.
— Estoy bien, ¿no puedo tener un poco de privacidad? ve a dormir ya salgo — Violeta respondió del otro lado — ese arrogante hombre pensaba acaso que se estaba muriendo por él, que siga soñando, pensaba la joven madre.
— No tardes demasiado, Drago está ron