Violeta se había llevado el susto de su vida, en este momento estaba pegada a la pared con el trabajado cuerpo del hombre que aquella noche le hizo el amor y le dejó sembrados en su vientre a sus dos hijos, ella lo tenía respirando muy cerca, su aliento a menta le golpeaba la nariz.
— ¿Qué creés que haces? ¡si intentas algo voy a gritar! — Violeta no confiaba en Danilo Ferreira, su personalidad era mucho peor de lo que alguna vez imaginó, tenía que ser muy cruel para intentar comprarle un hijo