La palida Ángeles, no conocía al padre de Eliot, era una gran sorpresa verlo ahí, esperaba que no se molestara por qué dió a luz a uno de los suyos
— ¡Ya estás aquí, papá! ven, quiero presentarte a Ángeles, ella acaba de dar a luz a... mi hijo
— Mucho gusto, señor Bouner
— !¿Qué..?! ¿tú hijo, dices? nada me hagas esas bromas Eliot, ¿cómo puede ser ese bebé tu hijo si ni siquiera te has casado? ¿mejor dime para que me llamaste? dijiste que tenías una sorpresa para mí
— ¡Está es la s