En la mansión Mancini, el CEO entre cuidar del bebé Fabiano, el embarazo de su esposa y sus antojos, sentía necesitar vacaciones
— Fabiano, es tarde ya, deberías dormirte, papá tiene que trabajar mañana temprano — el niño de ya casi nueve meses, el mismo se arrullaba mientras su padre lo cargaba, pero no se dormía
Mariana ya tenía grande la pancita de embarazada, se había quedado dormida, entre el embarazo y el bebé, terminaba agotada
Al día siguiente madre e hijo, visitaron la mansión Ferreira,