En la mansión Bouner, Eliot cargaba a su bebé, el niño había estado inquieto todo el día, ni Ángeles, ni su abuelo lo habían podido hacer que durmiera como habitualmente lo hacía
— ¿Qué te pasa, bebé? ¿por qué no quieres dormir? me están dando la queja de que no te quieres quedar en tu moises — el CEO, lo arrullaba en sjs brazos, el niño apenas olió a su padre y lo escuchó, se durmió
— Miren a ese diablillo, lo que quería era que Eliot, lo durmiera, a este paso te lo tendrás que llevar a l