Después del supuesto rescate heroico que hizo Samuel, según la señorita Herlinda, mi madre no dejaba de hablar de lo buen hombre y guapo que era, eso lo repetía cada que me veía y yo ya me estaba cansando.
Yo prefería pasar mis días encerrada en mi cuarto leyendo, así me distraía un poco y evitaba a mi madre y a la señorita Herlinda.
— Mi lady, el duque quiere verle — me dijo Amelia entrando a mi habitación.
Yo me senté en la cama y la quedé mirando con el ceño fruncido.
— ¿para qué? — le p