A la mañana siguiente prepare todo para el desayuno que tendría con mi suegra, yo estaba muy emocionada por conversar y tal vez comenzar a llevarnos mejor. La señora Adelaida y Amelia me ayudaron con todo, tenia una gran variedad de panecillos y galletas, ojalá y todo sea de su agrado.
— Duquesa, su madre está aquí — me informo uno de los sirvientes.
Yo respire profundamente, llenándome de paciencia, no quería ser grosera con ella, aunque se lo merecía por completo por todo lo que me había he