A pesar de que intentaba alcanzarlo, no podía. Una ilusión perpetua en mi cabeza burlándose de mí.
El trayecto fue un caos que apenas podía quedarse en mi cabeza. Las luces de la ambulancia vibraban con el sonido acelerado para que supieran que había una emergencia. Y en mi visión, lo que más me martillaba era la sangre.
Había sido técnicamente arrastrada a la ambulancia donde perdí el contacto que más quería mantener. Los aparatos a mi alrededor parecían armas de tortura medievales. Intenté s