133. Escapar
Mis labios temblaban por la falta de alimentos, al igual que mis manos. Durante unos días me habían reducido todo a solo agua. No sabía ni siquiera qué día era. Sentía calor, demasiado. Imaginaba que era por los efectos del hambre. Recostada en el suelo, ya no estaba segura de qué estaba pasando conmigo.
Hace rato atrás me vi hablándole a Eliott, uno que se esfumó con el viento. Escuchaba sus gritos a pesar de no estar allí. Intentaba sentarme, sintiendo mi cuerpo temblar. Mirando las palmas de