135. Despierta
El fuego aumentaba a nuestro alrededor. Las llamas estaban a punto de alcanzarme. Me levantaba, confusa, sudorosa. Respiraba agitada, levantándome con la poca fuerza que tenía. Avanzaba entre el fuego del infierno y entonces lo vi.
Allí.
De pie, mirando a la distancia.
Oliver rodeado de llamas.
—Oliver.
No pareció escuchar. Solo permanecía erguido, perdido, en silencio. Levanté la mano intentando alcanzarlo. Corría hacia él como si mi vida dependiera de eso.
—¡Oliver! —respiraba agitada—.