117. Votaciones
El sonido de una pequeña risa suave e infantil inundó mis oídos.
Mi instinto hizo que despertara completamente. La escena provocó algo en mi pecho. Un calor que recorrió todo mi ser. Era precioso. Parpadeé varias veces para asegurarme de que no estaba soñando. No lo estaba.
Oliver.
Estaba sentado junto a la ventana cargando a Eliott entre sus brazos. En la habitación VIP del área de maternidad había una mecedora que utilizaba mientras se balanceaba lentamente con nuestro pequeño. Eliott, como si