103. Ahí va otro
No siempre venía la calma después de la tormenta.
No.
Ahora mismo todo estaba siendo un caos emocional que me obligaba a aceptar que aquello era lo mejor para mí. Para nosotros. Para nuestra familia. Habíamos salido del hospital hacía unos tres días, donde descubrí que Oliver ya se había movido. No escatimó en gastos y terminó comprando una mansión en el área de los Hamptons, en Nueva York.
Alejada del caos de Manhattan. Tranquila. Lo suficientemente apartada para complicarle las cosas a cua