Blackthorne se apresuró en salir; ni siquiera tuvo el valor de hablar con Emma antes de irse, no quería mentirle y aún no conocía todo el contexto que rodeaba a Stephanie y su llamada misteriosa. Sin más que pensar, se encaminó a su destino; no sin antes dejar a un par de sirvientas a cargo de su esposa, para que atendieran, cualquier cosa que se le pudiera presentar.
Esa noche viajó sin escolta por la premura del asunto; al fin y al cabo la reunión con Stephanie era en un lugar público, puesto