Fabrizio se dejó llevar, resignado. Su madre siempre iba a buscarle una mujer para presentarle, con la esperanza de que se involucrara de alguna manera. Pero eso estaba lejos de suceder. La única mujer que le interesaba no estaba allí, y cada vez le urgía más saber su paradero. Durante su estancia en Génova pensó muchas veces en la manera de encontrarla, hasta se imaginó preguntándole a Nicola sin tapujos, aunque eso significaba acabar con su privacidad respondiendo las preguntas fuera de lugar