Mientras hablaba, Ricardo me entregó una caja de comida.
¿En plena madrugada venía a traernos un tentempié a Darío y a mí?
No sé por qué, pero sentía que había algo extraño en todo esto.
Apenas me quedé inmóvil un par de segundos cuando la señorita Renata soltó con desprecio:
—Ricardo es demasiado bondadoso, por eso quiso traerles algo de comer. En mi opinión, gente tan baja como ustedes bien podría quedarse con hambre. Que mi Ricardo haya venido personalmente a traerles comida ya es un honor pa