Ryan murmuró, como hablando consigo mismo:
— Ya sé... seguro que ayer hiciste enojar a su novia en el restaurante, por eso ahora vino a buscarte a ti. Seguro es eso, si no, ¿por qué esa mujer tan elegante se fue sin pagar? Y tú también, ¿cómo haces para que alguien que te invita con buena onda termine enojado? Ahora te viene a ajustar cuentas su novio...
Por dentro, me quería reír. Esa amargura quería salir de alguna forma.
Miren, hasta Ryan, que ni pinta tiene en todo esto, ya se dio cuenta de