Henry le dijo a Waylon:
—Yo me voy ya. De día no lleves a Mateo a dar vueltas a lo tonto. Estos días hay claramente más guardias patrullando por la mansión, y casi todos son gente del señor Pedro. Seguro que están intentando atraparlo.
—Ajá.
Waylon sacudió la ceniza del cigarrillo y respondió en voz baja.
Cuando Henry bajó del auto con sus dos guardaespaldas, Waylon se pasó al asiento del conductor.
No miró a Mateo; solo miró al frente y dijo, con tono apagado:
—Ahora sí piensas ir a buscar al s