Llevaron los "artículos de subasta" al escenario uno detrás de otro; sin embargo, ninguno de ellos era su Aurora.
—Señoras y señores...
Por fin, después de que remataron el último lote, el subastador tomó la palabra:
—La subasta de hoy concluye aquí. Los invitados que aún no la hayan pasado bien pueden reunirse nuevamente mañana a la misma hora. Muchas gracias a todos. ¡Hasta luego!
En cuestión de segundos, los asistentes del salón empezaron a ponerse de pie y a salir en orden, mientras comentab