Sentí un escalofrío por dentro y corrí a la ventana.
Vi cómo un auto negro muy elegante se detenía en el jardín, y dos hombres bajaban.
Uno era Mateo y el otro Alan.
En ese instante, me puse nerviosa.
¿Por qué Mateo regresó tan temprano?
Acabo de hacer que la abuela Bernard se enfermara y, encima, mi papá armó un escándalo frente a él.
Ahora me odia, y si me ve acá, seguro se va a enojar más, capaz hasta me echa.
No, tengo que esconderme. Cuando se vaya, voy a empacar mis cosas rápido y me voy.