Mateo se quitó la máscara y, con una leve sonrisa en los ojos, me explicó:
—Cuanto más irrite a la señorita Renata, cuando su padre pregunte por esta reunión, ella solo se quejará de mi falta de modales y del mal rato que pasó.
—Por lo que sé, Darío siempre ha sido así de tosco con todos, incluso antes ya había enfurecido a la señorita Renata por su actitud arrogante. Así que, aunque ella se queje, el señor Felipe no sospechará nada.
Asentí y suspiré.
—Ahora que ya hablamos con Ricardo con since