3

Después de que Maxine y yo nos quedáramos viendo película tras película, el sueño había llenado mi sistema haciéndome caer rendida sobre el sofá.

Me había despertado con una gruesa manta sobre mi cuerpo, Maxine ya no estaba, seguramente había ido a acostarse, una suave tela rozó mi piel y miré hacia ahí, mi amiga había dejado un pijama para que me pusiera si es que despertaba, sonreí por su preocupación  y me dirigí hasta el baño para comenzar a lavarme los dientes .

Me puse el pijama y me hice una trenza pensando en irme a dormir cuando el ruido de la puerta principal me sobresaltó, fruncí el ceño y me dirigí a la habitación de mi amiga, sus leves ronquidos se escuchaban desde afuera asiéndome soltar una pequeña risita.

- Maxine- llamé entrando a su habitación, ella murmuró algo inentendible y se giró en mi dirección-.

- ¿Qué pasa?- farfulló adormilada-.

- Están tocando- susurré- no quise abrir yo primero porque no creí que fuera correcto que me vea a mí antes que a ti-.

- Ve a abrir- murmura cubriéndose la cara con la almohada-.

- Maxine...- reclamé y ella resopló levantándose de la cama-.

- Bien, ¿podrías llevar algunas mantas al sofá para que se acueste?-.

- Max, yo puedo irme y el duerme en la otra habitación, no tiene...-.

- No, tu te quedas- se marcha y me deja plantada en su habitación, después de unos segundos me voy hacia la habitación de invitados y comienzo a sacar ropa de cama para luego llevarla al comedor-.

- Maxine- exclamo dirigiéndome hacia la sala- esto fue lo único que encontré-.

Levanto mi mirada y mis ojos se abren desmesuradamente, m****a, no puede ser esto posible, oh estoy en problemas.

- ¿Alexia?- sus ojos encuentran los míos mirándome con curiosidad y sorpresa-.

- Matt- susurré desconcertada-.

No puede ser. Él era el primo de Max.

- Espera- Max alza sus manos y hace un gesto con ellas, analizando la situación- ¿ustedes se conocen?-.

- No-.

- Si- respondió Matt al mismo tiempo que yo y luego frunció el ceño-.

- O sea, si- hice una pausa- pero no tanto.

- ¿No tanto?- Max frunció el ceño y se cruzó de brazos- explíquenme-.

- Bueno- Matt carraspeó y dejó sus cosas en el sofá- solo nos conocemos de hoy porque casi me pasa el coche por encima-.

- ¡¿Que?!- chilló Max mirándome con los ojos como plato-.

- No lo digas así- exclamé hacia el castaño y luego volví mi mirada a mi amiga- no fue intencionalmente-.

- Casi mataste a mi primo- eleva sus cejas con impresión- sorprendente- ríe y lo abraza- Bueno, como no debo presentarlos llevemos a Matt a comer-.

- Oh si, por favor, muero de hambre- exclama este mientras me mira de reojo-.

- Matt, si quedó mal te lo comes igual, nos esforzamos mucho- lo apunta con su dedo y este alza sus manos al aire en un gesto de que no hará nada para enfadarla-.

Max se inclina para sacar el pastel del horno, el cual está apagado y Matt aprovecha para mirarme sonriente y con sus ojos destellando diversión.

- M****a- suelta la pelinegra cuando levanta su cabeza y se golpea con la parte superior de la cocina-.

Suelto una carcajada inevitablemente y Matt se gira a mirarla a la vez que se ríe escandalosamente.

- Eres una tonta- sigue riendo mientas sujeta su estómago, Max se levanta e impacta su mano contra la cabeza de Matt-.

Él detiene su risa y soba su cabeza- Auch, estoy accidentado, no hagas eso-.

- Accidentado o no, te lo mereces igual- reclama Max y después de unos segundos suelta una carcajada al igual que nosotros-.

- Debes reconocer que eso fue gracioso Max- digo y la miro traer el pastel hasta la mesa mientras asiente con su cabeza-.

- Me golpeé yo y me dio risa, ya me imagino ustedes-.

Es como cuando te caes e ignoras el dolor para luego ponerte a reír por tu idiotez.

Me levanté de la cama intentando no hacer ruido y me dirigí a la cocina a beber un vaso de agua, unos pasos detrás de mi me sobresaltaron, giré mi torso encontrándome a Matt sin camisa, tragué saliva y desvié mi mirada

Me levanté de la cama intentando no hacer ruido y me dirigí a la cocina a beber un vaso de agua, unos pasos detrás de mi me sobresaltaron, giré mi torso encontrándome a Matt sin camisa, tragué saliva y desvié mi mirada.

- Así que... amiga de Maxine- susurró y se ubicó a mi lado-.

- Primo de Max, eh- lo miro y sonrío mientras elevo mi mirada un poco más- ¿Cómo está tu herida?-.

- Bien- sonríe y se inclina sobre mí para servirse agua, su respiración choca con la piel de mi cuello-.

Me separo con cautela de su lado.

-¿No te llega el sueño?- pregunta con curiosidad, veo como bebe del agua y su manzana de Adán sube y baja-.

- No- respondo mientras paso las manos por mi rostro, borrando cualquier rastro de cansancio de él-es que dormí hace poco y al despertar se me fue el sueño-.

- Siento haberlas despertado, no pude llegar más temprano- explica mientras rasca su ceja levemente-.

- Ohh, no importa- respondo mientras bebo de mi vaso de agua-. Igual con Max nos quedamos viendo películas hasta tarde-.

- Ella no me había comentado que tenía una amiga tan cercana- comenta mientras se inclina sobre el mueble de la cocina apoyando sus codos en él-.

- Ohm, Max no suele contar mucho sus cosas.

- Siempre ha sido algo cerrada, sin embargo, creo que soy la persona en la que más confía de su familia-.

- Es bueno que tenga con quien contar. Hay veces que no sé como ayudarla- hago una mueca y me siento en el taburete que está cerca-.

- Ohm... no sé si lo sepas, pero Max lo ha pasado mal- explica deslizando su mano por detrás de su nuca-, necesito que me digas si algo importante le ha pasado-.

 - Por ahora nada- fruncí el ceño algo extrañada por sus palabras- pero si algo pasara lo mejor sería que ella hablara contigo-.

Era lo mejor, Max confiaba mucho en mí y no podía andar por ahí contando cualquier cosa que le pasase, aunque él fuese su primo.

-Claro, entiendo- sonríe con calma y lame una gota de agua que quedaba en sus labios-.

- Mmh- murmuré levantándome del taburete- Creo que iré a acostarme-.

Comencé a voltear, pero su mano tomando mi muñeca me detuvo.

- ¡Espera! - exclamó con apresuro y luego carraspeó- necesito tu ayuda-.

- ¿Para qué sería? - pregunté ladeando mi cabeza con una pequeña sonrisa-.

- Necesito saber si hay cupo en el instituto en el que vas con Max.

- Ohm, ¿y no sería mejor que le dijeras a ella? Ya sabes... es tu prima, creo que sería más fácil que te admitieran.

- Ella anda pendiente de otras cosas. Estoy noventa y nueve por ciento seguro de que lo olvidará.

Asentí con la cabeza riendo y me crucé de brazos.

- Entonces... ¿Necesitas que haga las consultas correspondientes, verdad?.

- Si. Te lo agradecería mucho.

- Bien, mañana averiguaré y te informaré. Buenas noches, Matt.

- Buenas noches, Alex.

Comencé a caminar hasta la habitación y entré cerrando la puerta detrás de mí. Definitivamente hoy había sido un día agotador.  

(...)

Al despertar al día siguiente gracias al sol chocando directamente en mi rostro, me levanté enfurruñada de la cama. Siempre he odiado despertarme temprano, cada vez que tengo que ir al instituto es una terrible tortura.

Me metí al baño dándome una ducha corta y así despejando los rastros de sueño de mi sistema, no quería parecer un zombie con mi mal aspecto. Al salir de la ducha busqué una ropa adecuada y comencé a vestirme con pereza.

Salí de la habitación dirigiéndome a la de Max, quería comprobar que ella ya estuviese despierta, era igual o incluso más perezosa y demorosa que yo, como siempre solíamos irnos juntas, si nos atrasábamos lo haríamos las dos.

- Max- golpeé su puerta y luego me recargué en la pared de al lado de esta- ¿estás despierta? -.

- Mmh, si- escuché que murmuró algo agitada y luego sentí sus pasos cada vez más cerca, su rostro somnoliento apareció cuando ella abrió la puerta de su habitación- no sé qué ponerme, ¿podrías ayudarme? -.

Solté un suspiro y me crucé de brazos, esta mujer no podía ser más indecisa. Tenía miles de prendas, bonitas, costosas, extravagantes, casuales y formales, y decía que no sabía que ropa elegir.

- Max... nos atrasaremos- la observé con mala cara mientras ella me daba una mirada ladeada y con un puchero, como una niña pequeña-.

- Será rápido, Alex- aleteó sus pestañas y juntó sus palmas debajo de su mentón-.

Asentí con resignación y descrucé mis brazos, entrando a la habitación a la vez que ella retrocedía dejándome pasar.

Nos pasamos 15 minutos hasta que al fin se decidió.

- Max, vamos al instituto, no a una pasarela de modelaje-resoplé y me levanté de la cama- por mientras iré a desayunar, tengo hambre-.

- Nunca se sabe lo que puede ocurrir, Alex- comentó terminando de aplicarse labial-.

- Si, lo que sea- salí de la habitación, soltando una leve risita por sus ocurrencias. Esta Max era todo un caso, sin embargo, no sé que haría sin ella-.

Caminé con lentitud hasta llegar a la cocina, tenía una pereza terrible en estos momentos, aunque, no sé qué era más grande, si mis ganas de hacer nada, o mi apetito.

Mala idea quedarnos bebiendo hasta tarde Maxine, mala idea. Consecuente de ello tengo una resaca horrible y cero ganas de vivir.

Al mirar al frente me sorprendí al ver a Matt, por lo que sabía el aún no conseguía instituto, así que, no entendía la razón de por qué se había levantado tan temprano.

- Hola- saludé con una sonrisa-.

- Hola- murmuró levantado su vista y dejando de tomar atención a su cuenco de cereales-.

- Me sorprende que estés despierto a esta hora- eran las siete y treinta a.m, ¿Quién en su sano juicio se despierta a esa hora sin motivo?-.

 «Eso no te incumbe, Alexia»

- Oh, no suelo levantarme tan temprano- respondió, explicándome la situación- pero tengo que hacer unos trámites, aparte cosas de mudanza, ya sabes-.

Y si, efectivamente lo sabía, era agotador y requería tiempo.

- Oh, siento entrometerme.

- No hay problema, Maxine es mucho más cotilla- rio con diversión y su rostro se iluminó en seguida-.

- En eso tienes razón, cuando quiere sacarte algo lo hace como sea- rio junto a el y comienzo a prepararme yogurt con cereal-.

- Por favor no olvides hacerme el favorcito que te pedí, ¿si?.

- Oh no, tranquilo, tengo muy buena memoria- le guiñé el ojo con diversión y él me regaló una sonrisa torcida-.

- Gracias- respondió terminado de comer su desayuno-.

- Cuando quieras, Matt.

Comencé a comer con su atenta mirada en mí, Max aún no venía y eso hacía aún más incómoda la situación.

¿Por qué me miraba tanto?

«¿Y por qué estás tú devolviéndole la mirada?»

Buen punto consciencia, buen punto.

Carraspeé  y desvié mi mirada de su rostro cuando sentí los pasos de Max caminando por el pasillo que dirigía hasta aquí.

- Estoy lista.

- Al fin, Max- bufé mientras le daba un repaso a su vestimenta, mis ojos se abrieron como platos al ver todo lo que se había demorado, para solo ponerse la misma falda que al inicio-. ¿Para eso te demoraste tanto, Maxine?-.

- Ush, tú no lo entiendes- refunfuñó mientras contoneaba sus caderas caminando hasta el taburete de la cocina, sentándose en él-.

- ¿No entiende que tienes una estúpida obsesión por la ropa que es extrema?- preguntó Matt con burla quitándome una leve risa-.

- Silencio, Matt- replicó Max rodando sus ojos-.

- Bien, gruñona- respondió con diversión lanzando un cereal al cabello de Maxine, quien con una exclamación exagerada reprochó a Matt por tal hecho-.

(...)

- Ya vamos diez minutos tarde por tu culpa, Maxine- hablé después de un rato de estar mirando la hora.

No se le ocurrió algo más inteligente que devolverse a buscar su maquillaje porque según ella "Nunca se sabe lo que puede ocurrir, si me voy a morir o si voy a follar que sea de manera presentable".

No tengo idea de cómo tiene tantas ideas locas en su cabeza.

- Bien, lo siento- metió su rostro en medio de nuestros asientos e hizo un leve puchero- ¿podrías perdonarme linda Alex?

Sonreí mirándola por el espejo retrovisor y negando con mi cabeza con diversión.

- Pidiendo perdón no solucionas nada- resoplé, sus ojos de una manera tierna intentaron ablandarme y terminé cediendo, suspiré con resignación y fruncí el ceño-. Bien, intenta despertarte más temprano. No quiero que ese director amargado termine sacándonos del instituto y nos quedemos sin estudiar el día de hoy-.

- Maldito viejo de m****a, huele a que no ha sido follado en 10 años- refunfuñó mi castaña amiga cruzándose de brazos y pegando su espalda nuevamente al asiento al retroceder-.

- Maxine, a ti nadie te cae mal- comentó Matt girándose un poco en su asiento para observarla-. Debe haber una razón para que lo trates de esa manera, dímela-.

- ¡Y claro que la hay!- exclamó con el ceño fruncido- Ese viejo amargado me encontró en el baño de los hombres con un chico y quiso suspenderme-.

- ¿Por qué demonios te metes tú en el baño de chicos, Maxine?- pregunté con diversión echándole un vistazo de reojo-.

- ¡Oh vamos, Alex!- exclamó ruborizándose en seguida- Deberías saber que hay chicos guapos en el colegio y...-.

- ¡Ya!- interrumpí, deteniendo la excesiva e innecesaria información que mi descolocada amiga me estaba entregando-.

Quería comenzar un día tranquilo, y las aventuras de Max, no las quería metidas en mi mente y menos con más detalles de los necesarios.

Aparqué mi auto con rapidez en la esquina de una concurrida avenida, Matt debía hacer sus trámites y desde aquí dejaría de acompañarnos en nuestro aburrido camino. Es un suertudo.

Minutos después, al llegar al estacionamiento de nuestro instituto, estacioné con apresuro mi auto, bajando del auto con Max siguiéndome el paso mientras arreglaba su cabello, divisé algo alejado al guardia de seguridad frente a la puerta, impidiéndonos la entrada.

- Oh ese viejo odioso allí otra vez- comentó mi enfurruñada amiga comenzando a caminar con pesadez a mi lado-.

- Maxine, calla, puede oírte y nos irá peor-.

(...)

Y lo que me temía pasó, señorita cacatúa no pudo mantener su boca cerrada y terminó contestándole al profesor miles de tonteras, ah, y sin evitar decirle que le faltaba sexo.

- Alguien tenía que decirle que no debe ser tan amargado- enrolló su cabello entre sus dedos mirándome con culpa- lo siento, Alex, no quería perjudicarte a ti- se disculpó haciendo una mueca. Esto ya era común, siempre cometía un error y terminaba arrastrándome con ella-.

Mientras miraba los pintorescos cuadros y retratos de la oficina del director, me incliné apoyando mis codos sobre mis piernas y posando mi mentón sobre mis manos, esperaba impacientemente la hora de salir de aquí.

No quería tener problemas y que llamaran a mi padre, él solo se preocupaba de que obtuviera buenas notas y que no ensuciara mi imagen. Tenía un gran temor a decepcionarlo, no quería discutir con él como siempre lo hacía por este tipo de tontearías, no quería que me presionara una y otra vez para ser una persona perfecta, porque el así lo quería, y tal vez yo quería divertirme un poco, tal vez quería salirme de vez en cuando de esos estándares de perfección que él ejercía sobre mí. Tal vez solo quería ser un poco feliz desde que perdimos a mamá, pero él no lo hacía posible, preocupándose solo de su trabajo y de su imagen, y dejando de lado lo que yo quería y sentía.

- Alex- susurró Max con sutileza-, ¿estás molesta conmigo?- pregunto inclinando su cara para observarme.

- No, no estoy molesta. Pero sabes que puedes meterme en problemas con tus actos inmaduros Max- enderecé mi espalda girándome en su dirección para mirarla-. Sabes que te quiero, barbie, pero... a veces solo piensas en ti; en lo que tu quieres y necesitas, y tal vez no te das cuenta, y me haces sentir mal e incómoda, y así como tu amiga debo decírtelo-.

- Yo... Alex, no sabía que te hacía sentir así, lo siento mucho- tomó mis manos entre las suyas y agachó su cabeza-. Jamás quise hacerte daño o molestarte, de ninguna forma-.

- Claro que no lo sabías, tonti- reí, soltando un suspiro posé mi mano sobre su hombro, intentando disminuir un poco su culpabilidad-. No creo que lo hicieras a propósito-.

- ¡Obvio no! Ni siquiera lo pienses, yo te adoro-.

-¡Señoritas!- la grave voz del director nos sobresaltó y nos quedamos petrificadas en nuestros asientos-, ¿pueden explicarme por qué tanto cuchicheo y risas si se supone que están en castigo?-.

- Lo siento- respondí en un susurro bajito-.

- Los estudiantes están en clases y han sido responsables al venir aquí puntuales, no como ustedes, así que les pido por favor que respeten y cierren la boca aunque sea unos minutos- el malhumorado hombre se cruzó de brazos y exhalo fuerte por la nariz- Las dejaré asistir a la siguiente clase, pero no se salvan de un castigo. Se quedarán limpiando baños, cafetería y laboratorio durante una semana-.

- ¡¿Qué?!- preguntó Maxine alterada, la pesada mirada del director se posó en ella y vi como se estremecía en su lugar-.

- Y usted, señorita Maxine, debe cuidar su forma de hablar y dirigirse a sus mayores.

- Es solo mi culpa- comentó Maxine ignorando lo anteriormente dicho-. Ella no tiene nada que ver en esto, yo causé que nos atrasáramos y le contesté de mala manera a ese guardia-.

- No hay cambios, las dos están castigadas. Ahora a clase.

 (...)

Me encontraba al fondo del salón junto a mi amiga, no quedaban más asientos disponibles adelante, por lo tanto estábamos muy cerca del actual pretendiente de mi amiga, él cual no paraba de darle miradas de reojo y tirarle miradas coquetas. Comenzaron a mensajearse y Max ocultaba su celular debajo de la mesa, le daba sonrisas y me daba mirabas de soslayo a mí y al profesor.

- Hemos terminado por hoy, chicos- el profesor concluyó la clase y nos levantamos de nuestros asientos marchándonos a la cafetería-.

Al sentarnos después de escoger nuestra comida, una fragancia masculina llego hasta nuestra mesa. Elevé mi vista y abrí mis ojos asombrada al ver al chico de cabellos rubios tomar la mandíbula de la castaña y girar su rostro hacia él para darle un corto beso y marcharse con la vista aún en ella, como si nada hubiese ocurrido.

- Max, eso fue inesperado- ella volteó su mirada hasta mí con las mejillas sonrojadas y frunció el ceño confundida-.

- Solo fue un estúpido beso- alzó la voz y fingió peinar su cabello-.

Que cruel. Hice una mueca observando al rubio, quien permanecía con su mandíbula apretada, puños apretados sobre la mesa y semblante completamente serio. Al parecer sintió mi mirada porque se volteó hacia mí con el semblante gélido y me frunció el ceño, de pronto, una idea pareció llegar a su cabeza porque sonrió con sorna aún con su mirada puesta en mí.

¿Qué demonios?

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