Parte 1...
Ella se despertó llena de añoranza por sus bebés. Sabía que estaban bien, pero los extrañaba, sus voces somnolientas por la mañana y aún más sus besos y abrazos.
Anelise tenía mucha suerte de tener hijos cariñosos y apegados a ella. Esto hacía su vida más fácil.
Cuando Haroldo todavía estaba vivo, los ponía a los dos en la cama con ellos y les contaba historias hasta que se dormían, luego los llevaba a sus camas. A pesar de tener mucho trabajo, siempre tenía tiempo para la familia r