Capítulo 11. Un hombre orgulloso
—No entiendo por qué insistes en hacer esto. —Erik estaba de rodillas frotando el tobillo de Hedda con un ungüento—. Nilsa lo puede hacer. Además, ya estoy bien, puedo caminar, Kaira dijo que podía dejar las medicinas. —Erik no respondió nada, en su lugar seguía concentrado en su tarea. Pasaron varios días de la misma manera. Él cuidándola y ella refutando lo exagerado que era. Solo cuando Erik tenía que salir le quitaba la vista de encima. Temía que se lastimara nuevamente y conociendo lo inqu