20 Kek.
Los ojos de Chloe se abren como dos persianas que muestran un día soleado, con un cielo azul y despejado, mientras mis manos retiran su pantalón de algodón, maldición, tiene unas bragas diminutas que lo único que provocan es que mi pecho vibre en aprobación, llevo mi nariz a la pequeña tela y aspiro su aroma, mandarinas y un poco de lavanda, me enloquece, más cuando toma mi cabello entre sus manos y lo jala para qué la mire.
— Yo… nunca… — la veo con confusión, ¿ella nunca qué?
— Nunca permite