Pov de lea
La llamada no dejaba de timbrar y melissa nada que respondía, era la cuarta llamada en dos días y nunca podía comunicarme con ella; era el tercer día que me ausentaba de mi trabajo y el tiempo ocioso estaba acabando con mi paciencia
Por preocupación corte la llamada y colocándome de pie, camine hasta la silla de comer de isa, para tomarla y llevarla a descansar
—¿Aun no te has comunicado con melissa?
Tomando asiento en uno de los sofas mi madre pregunto, al verme turbada, en esa ci