Llegamos a la avenida y subimos a una camioneta, varias más nos siguen a distancia.
Parece que estoy en una película, esto es muy de no creerse, Franco va en al asiento del copiloto, indicando al chófer por donde ir.
Nos dirigimos a una parte de la ciudad cerca del centro, pasan como veinticinco minutos y llegamos a un edificio de apartamentos.
Bajamos y entramos para subir al ascensor, unos cuantos pisos después, salimos y Pietro, creo se llama, abre la puerta de un departamento.
Entramos