Dominic
Pero que clase de mujer es mi amiga, a mi jamás se me hubiera ocurrido algo así.
Digo, la verdad fue un desagradable espectáculo, ese ente y la supuesta amiga, sí que dan asco.
Pero al escuchar que intentaba amenazarla, el coraje llegó enseguida, y no me quedé con las ganas de decirle unas cuantas cosas.
Pero no quedo ahí, cuando llegué a ella y con el impulso de la adrenalina, la besé, un beso exigente, hambriento, que hizo que todos se quedarán con la boca abierta.
Ambos sonreímos de