Amanda
Siento que el puso se me acelera, a lo lejos escucho los jadeos de sorpresa de la señora Adali.
El corazón late desbocado y veo borroso, Dom, continúa sobre una rodilla en el suelo y a mi el habla se me fue a no sé dónde.
Tengo la garganta cerrada, quisiera gritar correr, brincar, pero mi cuerpo parece que entró en estado zombie. No me puedo mover, ni un musculo.
Después de la sorpresa, todo se ha quedado en silencio, se escuchan las respiraciones agitadas de todos en el lugar.