Por muy extraño que suene, en este momento no hay ni rastro del miedo que hace un par de horas sentí.
Tal vez sea porque a su lado me siento segura, o solo que ya mi cerebro imagina cosas.
Llegamos al restaurante, en la entrada veo a los Lizardi, me acerco a saludar y los presento con Dom.
Mi querido novio no entiende el porqué de acercarme a estas personas, pasamos a nuestra mesa.
Cabe mencionar que es un privado, así que estamos en un lugar bastante seguro para conversar.
Tomamos as