Mientras tanto en oficinas de Sophistic
Amanda
En serio que detesto a ese desgraciado, es que me acuerdo y me da una rabia, infeliz, ojalá se pudra en el infierno.
Llego a mi piso y le pido a mi asistente que me acompañe a la oficina, tenemos muchos pendientes.
—Buen día señorita, hoy tenemos cita con el proveedor para nueva colección de maquillaje.
—Buen día ¿a qué hora? —le pregunto mientras dejo mis cosas en el perchero.
—A las trece treinta en el restaurante chino del centro.
—Bien, pre