Esteban, no encontraba nada. Quería ayudar con la comida, pero tampoco encontró ningún cuchillo, ni siquiera un pelapapas para ayudarla.
—No encuentro nada Briana. Encima, te estás riendo —comentó divertido.
—Está todo en este mueble de abajo, en el de arriba no hay nada. Ya que yo no llego. Lo único que hay son esas ollas que no uso. Bueno en realidad que eran tuyas, pero me apropié de todo de ti —comentó con gracia.
—No es necesario que me devuelvas nada enserio
—Porque ahora el señor es rico